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COMER FUERA - EL DILEMA DE LOS QUE ESTÁN A DIETA

Para aquéllos que controlan su peso, la alegría de comer afuera a menudo se ve empañada por las tentaciones de las grandes porciones y de la cantidad de opciones para elegir. Y, al no saber exactamente cómo se preparan las comidas, es difícil saber precisamente qué le van a servir o cuántas calorías vas a ingerir.

Algunas personas prometen que dejarán de ir a restaurantes mientras intentan bajar de peso, pero la realidad es que comer afuera forma parte de nuestro estilo de vida. Con algunos conocimientos y planificación, tú puede aprender a elegir los alimentos correctos cuando comes afuera sin apartarte de tu dieta.

En 2013, un hogar típico gastó alrededor $ 2,100 dólares en comidas fuera de casa. Aproximadamente la mitad de las calorías que ingerimos, y el 40% de las grasas que consumimos provienen de la comida de restaurantes. No es de sorprender que las comidas rápidas sean las que suministran la mayor cantidad de calorías de cualquier fuente de alimentos.

Probablemente el primer paso positivo para que las comidas afuera sean saludables tendrá que ver con mantenerse alejado de los restaurantes con servicio 'drive-through'. Si bien algunos restaurantes de comidas rápidas ofrecen alternativas saludables, a menudo son mucho más apetecibles los platos que ofrecen habitualmente. Elige un restaurante que sirva lo que quieres comer y preparado de la forma que deseas.

Al mirar el menú siempre conviene tener un plan. Concentrar la atención en los aperitivos es una buena estrategia - las porciones son pequeñas, y un par de aperitivos elegidos con cuidado, una ensalada y una sopa ligera permiten armar una buena comida. También puedes hacer que las porciones sean razonables si compartes el plato principal con alguien más (puedes pedir una ensalada adicional o una guarnición de vegetales).

Como la tendencia es que comamos todo lo que nos sirven, sea poco o mucho, pide que te separen para llevar la mitad de tu plato antes de que lo sirvan. De esta forma, comerás la mitad pero no te privarás de la satisfacción de dejar el plato limpio.

Los restaurantes a menudo no escatiman en grasa, ésta añade una buena dosis de sabor y textura a las comidas y es un ingrediente barato. Los alimentos fritos obviamente están prohibidos, pero también se deberían limitar las grasas añadidas, tales como ingredientes para untar, aderezos, salsas y fondos de cocción. Las ensaladas y las guarniciones vegetales son los alimentos más saludables que tenemos a nuestro alcance, pero esto no se cumple si están inmersas en aderezos o impregnadas de mantequilla o salsas sustanciosas. Pida comidas sencillas, con las guarniciones o condimentos a un costado para poder controlar cuánto va a agregar.

Lee las descripciones de los platos principales con cuidado y pregunta si no estás seguro de cómo se prepara algo. Es probable que los alimentos "crujientes", "cremosos" o "rebozados" sean ricos en grasas, mientras que las comidas al vapor, horneadas, a la parrilla, asadas o hechas al grill habitualmente son seguras. Por otro lado, trata de cambiar el arroz o las papas y pide una porción extra de vegetales.

No te dejes engañar por la palabra "ensalada", es un término que a menudo se usa de forma flexible para cualquier combinación de alimentos, pero no todas son saludables. El agregarle tocino, queso, crema, carnes grasas y las ensaladas de papas o fideos ricas en mayonesa a una base de hojas verdes, puede hacer que se disparen las calorías. Lo mismo ocurre con las ensaladas que se sirven en enormes cuencos de pan o en una base de tortilla frita.

Aunque los estadounidenses dicen que son conscientes en materia de calorías, cenar afuera es la excusa para darse el gusto. Alrededor del 87% come postre para completar la comida en un restaurante. Si comer afuera es algo que no haces a menudo o que solamente lo haces en ocasiones especiales, manos a la obra. Pero si conoces mejor los restaurantes locales que tu propia cocina, te conviene pensar dos veces antes de pedir postre. Una porción de pastel de queso o “cheesecake” te puede costar hasta 1000 calorías. A cambio, tómate un té de hierbas , pide un plato de frutas frescas o un helado de agua descremado para completar la comida. También puedes fijarse si alguien quiere compartir el postre, de cualquier modo, los dos primeros bocados son los mejores.

Piense cómo usualmente comes cuando te comprometes a un plan y trate de encontrar alimentos similares en el menú para que puedas disfrutar de tus comidas sin culpa. Con un poco de sentido común respecto del menú y una buena estrategia, comer afuera y hacer dieta van de la mano.